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La Energía Femenina


En el marco de nuestro proceso de desarrollo y maduración, la energía femenina requiere el logro de todas las crisis evolutivas para así llegar a su máximo apogeo.  Esto no quiere decir que hay una buena o mala ejecución del proceso, pues todas estas etapas son complejas y únicas para cada humano.


La Energía Femenina en su más elevada vibración, requiere de la síntesis, incorporación y flexibilización de recursos mucho más primitivos como son la voracidad, el control, la racionalización y la armonización.


La voracidad, desde mi forma de entender, incluye una necesidad fusional marcada, en la que las personas sienten imperativo estar en simbiosis con otras personas, cosas o experiencias. La habilidad de diferenciarse como una persona autónoma, de hacerse cargo de su supervivencia tiene dificultades, entonces hay ansiedad desbordante y los vínculos se caracterizan por dependencia o por defensividad a la dependencia.


Cuando esta fase se ha resuelto la persona logra crear vínculos de interdependencia y complementariedad y la estructura de identidad es sólida, de tal manera que se hace cargo de su propio mundo emocional y promueve que los otros se hagan cargo de lo suyo.


En lo que se refiere al control es necesario superar la fantasía de una vida buena a partir del perfeccionamiento del recurso del control, es decir se hace necesario reconocer que no es posible controlar la vida, que el control sirve como mecanismo de ejecución y de estructuración de hábitos, pero que no es la llave del éxito. 


Acá el miedo a la impotencia, a no poder, a la incapacidad juega un papel fundamental, pues es absolutamente necesario atravesar este miedo, integrar esta polaridad poder - no poder, para que la energía se despliegue abriéndose a aceptar.


Este es el momento en el que la energía femenina tiene la oportunidad de diferenciarse profundamente de la energía masculina, pues acá se descubre el gran recurso y fuerza implícita en armonizar, aceptar y recibir.


Es así como la necesidad de control se equilibra y aparece el recurso de la armonización de lo que hay, de promover la coexistencia de diferentes en un inter juego nutritivo para todos y más aún aparece el aspecto cardinal de la receptividad, del que hablaré mas adelante en este texto,


La racionalización por su parte, hace que las personas tengan la fantasía de que hay un sistema único de valores que requieren poseer para dirigirse a resolver bien la vida y entonces confeccionan una forma de pensamiento acorde con este sistema de valores y se dirigen a lograr una ejecución impecable de este sistema, por lo que las decisiones son tomadas desde acá.


Esta forma de experimentar la vida presenta una tendencia disociativa, porque la mente se vuelve autónoma y poderosa y la información que emerge de la instintividad, desde el mundo emocional y desde la espiritualidad es vista como poco valiosa.


Entonces esta mente racional requiere ser equilibrada al servicio de poner en palabras el rico universo instintivo, emocional y espiritual y de esta forma confeccione un sistema de valores fluido que dé cuenta de las características únicas de cada persona, considerándose este punto de llegada de la mente, como el nivel ético de reflexión.


Al darse este intrincado proceso, la energía deja de estar creando circuitos cerrados de fantasías de omnipotencia y control y se transforma en una maravillosa interconectividad con el sistema cuerpo - emoción - mente, con el planeta tierra y con la galaxia y además Inter dimensional, de tal manera que se accede a otra forma de percibir el Espacio - Tiempo.


De esta forma aparece el aspecto más elevado de la energía femenina pues esta logra abrirse a recibir, abrirse a estar vacía, abrirse a estar, a ser, a experimentar dulzura, amor, gratitud y apreciación con todo lo que se acerca.


Esta energía recibe lo que se le acerca y al recibir ya esta dando, así nada más, solo eso y además co - crea con lo que recibe.


Es un vacío fecundo, dulce y amoroso que lo que toca lo transforma, porque lo lleva a experimentar el pulso, el ritmo de la vida, la ciclicidad primaria de todo lo vivo, así que esta energía activa los ciclos de morir para nacer y de nacer para morir.


Esta fecunda receptividad requiere rendición, pues permite que lo sagrado se conecte con todo lo que recibe, ama, abraza y transforma.  Esta rendición es el aspecto más elevado del Si a la vida y por eso es poderosa atrayendo, construye con lo que atrae y allí está su abundancia, su fertilidad y su fecundidad.


Por supuesto todo esta apertura, este encarnar el vacío implica la experiencia hermosa, suave, dulce y poderosa de la fragilidad.


La fragilidad es uno de los recursos del femenino más espirituales y sutiles porque requiere adentrarse en ella para reconocer la magnitud de este recurso y el poder de la feminidad.


Sólo en la fragilidad del vacío receptivo ocurre la profundización en los reinos sutiles y la creación de la vida misma de la mano de la Divinidad.


Amada y bendecida Diosa Femenina que vives en Hombres y Mujeres, acá estamos, resolviéndonos, sanándonos, amándonos para que puedas habitarnos y hacer de este planeta un lugar más hermoso.


Con Amor,

Ana


Nota: El masculino es absolutamente necesario, pronto escribiré un texto de esta energía y de la Bella y Sagrada danza entre los dos.



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